

Frida Kahlo (1907-1954) fue más que una pintora pues su obra rebasó los marcos de sus cuadros. Frida fue mucho más que una revolucionaria mexicana, pues su reflexión sobre sus alegrías y sus dolores va más allá de los límites de la política. Aunque una vieja acta de hospital dice que Frida vio la luz en 1907 ella sabía que su verdadero nacimiento se produjo en 1910, el mismo año del inició de la Revolución mexicana. Alguien dijo una vez que su obra era como “una bomba adornada con un listón” pero bien sabemos que las bombas sólo estallan una vez, a diferencia de sus pinturas, que no dejan de causarnos conmoción. Su pincel y su convicción militante compensaron la fragilidad de su cuerpo. La última vez que se le vio en las calles estaba participando en una protesta contra la invasión gringa sobre Guatemala; iba acompañada del puño en alto, la entreceja fruncida, y las consignas por la dignidad de nuestra América. Su obra y su ejemplo nos seguirán acompañando.

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