
Cuatro décadas después vuelve el mayo francés (que también fue mayo italiano, alemán, mexicano y hasta japonés); vuelven las fotografías de Dany "el Rojo" (luego convertido en Dany "el Verde"), vuelven las pintadas imaginativas en las paredes y vuelve la nostalgia de una generación que cambió el mundo, aunque no en el sentido en que planeaba cambiarlo. A los 35 años del '68, Dany Cohn-Bendit y José María Mendiluce compartieron escenario en la Universidad Complutense de Madrid. En 1974 Mendiluce había sido expulsado precisamente de aquel claustro por pertenecer a un grupo trotskista; cuando volvió a su alma mater como conferenciante no podía dejar pasar la oportunidad de hacer un discurso celebre, no señor. Hablándole a un grupo de universitarios afirmó: "es cierto que el sistema en el que vivimos condiciona las posibilidades de desarrollo vital, especialmente a los jóvenes, pero en el franquismo había una anulación mucho más grande. Éste régimen en el que vivimos no te impide besarte por los parques. Ni te impide comprar condones, aunque la iglesia se ponga feroz de vez en cuando".Triste conclusión: ¡el gran logro de su generación fue permitir la venta de condones y los besos en los parques!. Es claro que el coitus interruptus no ofrece las garantías que entrega el profiláctico, pero también es cierto que en los países africanos donde pulula el VIH las conquistas del 68 no han evitado la muerte de millones de personas. ¿Tendrá alguna relación semejante tragedia con los intercambios desiguales en el mercado mundial?. Tal vez Mendiluce pueda seguir culpando a la iglesia católica (y en eso no se equivoca), pero mientras los preservativos sean elaborados por las transnacionales farmacéuticas muchas vidas serán cegadas por el virus."Si para hacer el amor, para tener una relación sana y divertida con tu pareja hay que esperar al fin del capitalismo estamos perdidos", afirmó Dany el Verde ante el mismo auditorio. Desafortunadamente, mientras los profilácticos sigan siendo mercancías, muchos pobres del mundo no podrán obtenerlos, y no podrán tener una relación sana y divertida con sus parejas. Dany el Verde tenía razón.De los autógrafos a las huellas dactilaresAlgunos burócratas del urbanismo recién descubren que desde el 68 las avenidas no se construyen con adoquines para facilitar las labores de los escuadrones antidisturbios; hoy casi ningún vigilante privado sabe que las cámaras de vigilancia inundaron la ciudad luz después de las barricadas parisinas. Ironías de la historia: Guy Debord el genio de la Internacional Situacionista precursor de la revuelta, teorizó sobre el rol central que jugaban las estrellas filmo-televisivas en la reproducción de la Sociedad del Espectáculo capitalista; un par de años después, mayo del 68 convirtió en pequeñas estrellas a los militantes radicales que poblaron las cámaras de vigilancia del mundo entero. El proceso lo resumió Paul Virilio en La inercia polar: la cámara ya no funcionaba para la sala de proyección, funcionaba para el control. El público era más pequeño y calificado, pero en lugar de autógrafos solicitaba huellas dactilares.En defensa de los viejos filósofos o Prefiero tener razón con Sartre que equivocarme con AronEn las primeras noches del mes se arrancaban adoquines por doquier para lanzarlos a la policía; en esas mismas noches los Guardias Rojos esperaron confundidos en su Sede Central. Para los Maos, la revuelta estudiantil tenía un claro carácter pequeño burgués-aventurerista-espontaneista, lo que les motivó a esperar. Tras muchos análisis, su jefe máximo ordenó buscar a los proletarios para unirse al acontecimiento. Pero las fábricas estaban desocupadas pues muchos obreros ya se habían unido a los estudiantes. El mito de la "vanguardia obrera" se derrumbaba, los trabajadores desobedecían a las burocracias sindicales para lanzar también adoquines. Los Maos estaban desorientados.Muchos de esos Maos desorientados encontraron refugio una década más tarde; pasaron a llamarse nuevos filósofos y tomaron como blanco todo aquello que oliera a Marxismo o izquierda radical. Su ecuación era muy simple: Marx=Stalin=Gulag. Tal vez si hubieran leído menos a Mao y más a Marx en sus épocas de militancia hubieran tomado otros rumbos. Quienes llegaron tarde a mayo llegaron temprano a su renuncia. Eleanor Marx solía relatar una historia singular. Alguna vez le preguntó a su padre cuál era el vicio que más detestaba. "El servilismo", respondió él. Stalin no conocía la anécdota y los nuevos filósofos tampoco. Quienes sí la conocían bien fueron aquellos filósofos que, a diferencia de los Guardias Rojos, tomaron partido por los estudiantes casi inmediatamente: Henry Lefebvre, Jean Paul Sartre, Paul Ricoeur y más allá de Francia, Herbert Marcuse. Unos años más tarde, filósofos como Foucault, Deleuze, Guattari, Badiou, Serres, Balibar o Rancière quedarían profundamente marcados por los eventos de Mayo. Su filosofía ES la filosofía de Mayo.Antes de la aparición de los Nuevos Filósofos circulaba una afirmación que resumía el espíritu de la época: Prefiero equivocarme con Sartre que tener razón con Aron, aludiendo al celebre enfrentamiento entre los filósofos de izquierda y la intelectualidad de derecha, encarnada en sus más conocidos representantes.Hoy los tiempos son otros, hoy no podemos decir lo mismo. Tal vez lo mejor sea modificar la consigna: Por mi parte, Prefiero tener razón con Sartre que equivocarme con Aron. La Racaille del 68Hace unas semanas el más celebre de los nuevos filósofos, André Glucksmann, publicó un libro llamado "El '68 explicado a Sarkozy". El libro resulta muy pertinente, hay que explicarle muchas cosas a Sarkozy: en las últimas semanas el Presidente Francés ha ganado más titulares por su matrimonio con Carla Bruni que por sus acciones de Gobierno. Sarkozy es una presidente-estrella filmo-televisiva al mejor estilo criticado por Debord. Como Ministro del Interior llamó Racaille (escoria) a los jóvenes inmigrantes que protagonizaron disturbios en París hace un par de años. Sarkozy sabe bien que su Ministro de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, fue un expulsado de las Juventudes Comunistas Francesas (hacía parte de la desviación italianizante del Partido) y uno de los protagonistas más celebres de la revuelta; ¿llamaría también escoria a Kouchner si tuviese la oportunidad?.Sarkozy tiene mucho que aprender sobre el '68, pero desafortunadamente Glucksmann puede explicarle muy poco, pues llegó tarde para luego renunciar.¡Cambiar el mundo! (con condón)Muchos han renunciado al legado de Mayo, mientras otros han reducido su herencia a la compra/venta de condones.Pero la lección fundamental de Mayo sigue siendo su propio impulso: la posibilidad de cambiar el mundo. La revuelta nos entregó la posibilidad de comprar condones con libertad, pero no nos entregó la posibilidad de garantizar el acceso universal e igualitario a los profilácticos. Muchos de los logros del 68 vienen empaquetados en el viejo envase del fetichismo de la mercancía, pero su motor fundamental no puede empacarse al vacío.El capitalismo no ocasiona la epidemia de VIH en ciertos lugares de África o Brasil, pero una sociedad diferente a la capitalista podría combatir de manera más efectiva este tipo de catástrofes.La principal, pero no la única, lección de mayo, es la posibilidad de nuevos mayos. Es la posibilidad siempre abierta de cambiar el mundo


